Prólogo – Reverberación. Los comunos no podían dar charlas o siquiera hablar sin sus compañeros numeristas, toda capacidad comunicativa que, simultáneamente, les concedía su nombre así como lo comunes que eran en sociedad, les servía de más bien poco cuando no podían entender conceptos aritméticos básicos para éstos últimos. ¿Arthiom estás bien? Dijo Eleth mientas jugaba nerviosa con su cabello blanco, pensando en si era posible no estar en alguno de los estados planteados por su cortés pregunta. Binario, ese era el lenguaje universal y el que tenía verdadero valor para Eleth, pero pese a que no entendiera las respuestas de su compañero con frecuencia, sí que se preocupaba por él y hasta sentía algún tipo de afecto, algo poco propio de los numeristas, algo que no pensaba desvelar y menos ante una charla de consorcio. -Sí Eleth, perfectamente, a veces pierdo el hilo de la conversación… -Me sorprende que alguien como tú pueda perderse en algo así, se supone que te dedicas a est...