Ir al contenido principal

Extracto treinta y ocho - Que os follen

Vivimos bajo un sistema de otredad, yo estoy en el lado donde se es combustible para que, mediante mecanismos de minimización de mis atributos, hombres tradicionales refuercen la creencia de que son mejores, esto lo encuentro en cada una de mis relaciones con hombres, en amistad, estudios, trabajo...

Y da igual cuanta intimidad pueda construir, en grupo con otros hombres o a través de creencias fundadas en esos grupos también he sido y voy a ser visto, sea cual sea la naturaleza de mi relación individual con los miembros, como una persona ineficaz y menos válida. 

Esto no solo ocurre desde el mecanismo de roles patriarcales, también ocurre desde cuestiones de clase, es la razón por la que el techo es mi mejor compañero de conversación, y es el origen de todo lo que me ha jodido la vida.

Conclusión: no le debo nada a nadie pese a que creo en forjar redes de apoyo, así que mientras no pueda ser parte de las mismas, aportaré mi granito de arena, desde el silencio, y que os follen a todos por crear cadáveres en vida como es el mío.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Extracto Cuarenta y uno - Disolución

Como una pastilla efervescente en un lago, como cañón erosionado, como papel en ácido, como el micelio en mi cuerpo, como las lágrimas sobre el fuego de la hoguera, como mi memoria o como mis ideas: me plazco en deshacerme, me dejo en el adiós, me deshago en el cosmos, me olvido en benzodiacepinas, me lluevo sobre cloro.   Qué bien duele, que mal culpa, descomponerme en la otredad del universo, momento sagrado, disociación que me conecta con una realidad más grande que mi entendimiento...  Me dejo inexistir lentamente mientras dejo de sentir, y que bien lo malo y que mal lo bueno, ojalá no despertar de esta sensación.

Extracto cero - ¿Prologo?

Una canción familiar envolvía el ambiente con su impredecible compás cuando contemplé por primera vez el vuelo de la sangre, danzante en el aire, como el niño que visualiza por primera vez un arcoíris, recobrando la inocencia o perdiéndola de algún modo, de alguna manera creía que él era inmortal, pero todo lo que sangra puede morir. Entonces lo recordé, recordé por qué me encontraba ahí, bailando también en el aire de una caída inmediata, toda mi vida bajo la sombra de otro ser, angustiado, desorientado, pero ahí estaba él, bailando conmigo su sangre, e ileso yo, nunca había imaginado un final tan hermoso, salpicó toda ella mi piel, casi compartiendo el ritmo con aquel famoso jazz sobre volar hacia la luna y la recibí como una primera comunión. Entonces todo volvió a su ser, él estaba ahí así que no podía haber muerto, convendría haberme librado de él muriendo yo, o eso pensé durante toda mi vida, pero contra todo pronóstico, ambos permanecíamos con vida. Apoyado ...

Extracto treinta y tres - Esos barrios

Donde están esos barrios... Que ya ando cansado de tanta composición y "colorea tu propia vida" de las redes y de las mentes en tren solo de ida. Que me impostan lo que no importa y me quedo mirando, reacciones de falsas y emociones para atarte a toda cosa. Donde está ese barrio del que ningún país se hace eco, no valla a ser que el bolsillo se quede tan seco de quien allí no vive y que de nada así se escribe o hace a ello hueco, que para una vez conciencia adquirida, si no resulta divertida, la música se divide entre percusión y o decibelio. Donde están esos barrios con pintadas de queja con sangre reseca, con sonrisas de niños, con corazones entre históricas rejas, maldito todo aquel que me roba el alma directa hacia la maleta, pues si salgo de mi jaula no es para contar discotecas. Que no me importa tu música, tu moda, tus privilegiadas rarezas, me importa la gente de calle que para ellos poeta, no es un adorno perfecto sino un futuro en probeta. Donde están esos barrios d...