Vivimos bajo un sistema de otredad, yo estoy en el lado donde se es combustible para que, mediante mecanismos de minimización de mis atributos, hombres tradicionales refuercen la creencia de que son mejores, esto lo encuentro en cada una de mis relaciones con hombres, en amistad, estudios, trabajo...
Y da igual cuanta intimidad pueda construir, en grupo con otros hombres o a través de creencias fundadas en esos grupos también he sido y voy a ser visto, sea cual sea la naturaleza de mi relación individual con los miembros, como una persona ineficaz y menos válida.
Esto no solo ocurre desde el mecanismo de roles patriarcales, también ocurre desde cuestiones de clase, es la razón por la que el techo es mi mejor compañero de conversación, y es el origen de todo lo que me ha jodido la vida.
Conclusión: no le debo nada a nadie pese a que creo en forjar redes de apoyo, así que mientras no pueda ser parte de las mismas, aportaré mi granito de arena, desde el silencio, y que os follen a todos por crear cadáveres en vida como es el mío.
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