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Extracto treinta y cinco - La semilla

Podéis arrancar de mi, canciones lágrimas y saltos.

Cada palabra propia, cada sonrisa gastada, cada idea preclara.

Algún o todos mis errores, arrancadme además la voz que los comete.

Mi espacio seguro o posesión más preciada, mi sustento o mi techo.

Llevaos mis relaciones, mi familia, mis gentes.

Regalo mis recuerdos felices a cambio de mis horas de sueño, mi tiempo sin sobresaltos ya es cosa del pasado.

Llevaos mi respiración, mi salud bien entendida, de haber aún un atisbo de ella, mi cordura si está aún alguien al volante.

Podéis llevaros todo, las secuelas de vivir ya hicieron lo propio.

Pues la semilla de mi reveldía adulta y perpetua seguirá intacta y, desde la penumbra de un lodazal, alzaré una mirada desafiante, que ni vaciándome  la cuencas, podréis llevaros de mi materia inherte. 

He de advertir, que algunos ojos vacíos tienen las miradas mas punzantes, tápense la yugular.

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