Ahora se que viviste alguna vez, ahora estas aquí, como siempre ha sido, de forma silenciosa prevalecemos, y eso es lo que verdaderamente importa. Es un honor portarte junto a mi para descubrir la vida que apenas rozaste las yemas. Voy a tocar cada superficie en tu nombre, voy a capturar cada bocanada de aire con olor a fritanga en las calles, hasta el día en que parta yo también. Ojalá no seas parte de este trozo de carne y sus delirios, ojala me esperes en otras orillas.
Como una pastilla efervescente en un lago, como cañón erosionado, como papel en ácido, como el micelio en mi cuerpo, como las lágrimas sobre el fuego de la hoguera, como mi memoria o como mis ideas: me plazco en deshacerme, me dejo en el adiós, me deshago en el cosmos, me olvido en benzodiacepinas, me lluevo sobre cloro. Qué bien duele, que mal culpa, descomponerme en la otredad del universo, momento sagrado, disociación que me conecta con una realidad más grande que mi entendimiento... Me dejo inexistir lentamente mientras dejo de sentir, y que bien lo malo y que mal lo bueno, ojalá no despertar de esta sensación.
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