Somos la prole bastarda de la vida, sin cuna ni volver.
Cada latido tampoco deseado que le cae a nuestro pecho al alba.
Cada bocanada de sometido aire que se cuela en nuestro tórax en vigilia.
Me refiero a quienes rara vez se escucha con oídos interesados, o para quienes pese a ello, no hay mullidas palabras que sean eficaces para hablar el mismo idioma.
Cada risa enlatada, cada dedo expiatorio del reflejo de la cultura en manos de supuestos coexistentes.
Alimento para falso ego, el cual se jacta de huir del enjambre que a cada parpadeo en REM sus lágrimas revelan que es el enjambre quien huye.
Pretendida libertad en la dolencia, pretendida también la vida el ella.
Que a veces se nos escabulle el cuchillo, el pastillero, el salto al vacío, y no sabemos quién es el egoísta si fallamos pero tampoco es como si importase.
Hablo de un "nosotros" pero ni entre nosotros existen puentes, ya que lo único que tenemos en común es esa disonancia, la misma que nos susurra -No tienes nada en común con nada. -En Momentos en los que todo es mentira menos esa lapidaria sentencia.
Somos la prole bastarda de la vida, causa directa de que cada vez más de nosotros corran a los brazos de la nada, antes de que sea el momento de volver a ella.
Y si somos semejantes, y si son semejantes todos, es a sus ojos y a sus fríos brazos cargados de plegarias y de sueños.
Es por todo ello y más, que en crescendo van nuestras filas dadas media vuelta para regresar hincando pasos invertidos, es por ello que la mayor cifra en muertes de personas lejanas la misma, destruyen a quienes no deberían sobrevivirnos.
Tu que ahora escuchas, hayas tenido o no la intención de dar el paso, ve y vocifera a los cuatro vientos que se nos está dando caza, y es que nadie quiere atención cuando cae de una cornisa adrede, y es que nadie quiere demostrar nada cuando compra billetes de sólo ida.
Somos la prole bastarda de la vida y de ella, quizás nos encarguemos más tarde.
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