Todo pesa más desde que te has ido No simplemente porque me falte un pilar en el que apoyarme o una mano para que me sostenga al caer inexorablemente, como ya sabes que caigo, como a veces incluso con gracia lo hago. Es más como un miembro fantasma que se nota en el cuerpo, concretamente en mi pecho y que duele como si aún lo ensartasen las casualidades. ¿También te pesa más desde que te has ido no? No por equipaje... No por el estrés de tener que acomodarte entre afilado hielo donde pocas conversaciones florecen, un buenos días con ese canto de tu tierra natal... una mirada a los ojos mientras te escudriñan las palabras. Ni siquiera por lo que te queda por afrontar en esa cuna de metal que es también tu hogar y del que no podrías desprenderte como tampoco de éste, a varios pauses de diferencia entre tú y tú de nuevo a partes iguales. Es más como seguir dividido en un debacle eterno, esperando que alguien que todavía espera allá, donde ahora perteneces; vierta agua en cierta forma en e...