Ir al contenido principal

Extracto veintidós - Cicatrices

Quizás es por mi fijación con las cicatrices de los lugares, o quizás es por la fijación de mis cicatrices por conducirme hacia ellos

Un foráneo me lo refirió, señalando una foto de una gasolinera desvencijada que hay en un pub, el mismo que me llevó por los guetos, a zonas militarizadas o aquel bunker enorme de la antigua frontera con Alemania.

Un amigo, me infirió lo mismo, mostrándome la foto de un túnel derruido que yo mismo hice.

Otra conocida me enseñó explícitamente los lugares de Kiev donde todo sigue en ruinas después de la segunda guerra, pienso ir.

Vestigios los hay en Poznan pero también en casa, y no es necesario ir a un campo minado a presenciar los colores de la naturaleza tomando los bastiones.

Hay quien me ha señalado mientras fotografiaba a antiaéreos en otro país.

Un cliente me enseñó un centro de hípica destruido en mi propia ciudad que no conocía en su máximo esplendor de ruina decadente.

De hecho, solo hay un lugar que lo supere en mi lista de 'paradas obligadas' cuando enseño mi localidad a alguien y éste último ha sido tomado por el agua y es poco accesible.

Mi propio padre me enseñó algunas ruinas en su ciudad natal y los sótanos de varias casas de la guerra civil.

Cicatrices en el tiempo, cicatrices en la piel, cicatrices el alma... Creo que cuando la gente me mira no ve esas cicatrices, sino que adivinan por ciencia infusa, que me apasionan.

Todo el mundo se acuerda de mí cuando ve una foto de un lugar hecho mierda por las hostias que pega el dolor y la marca que deja el tiempo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Extracto Cuarenta y uno - Disolución

Como una pastilla efervescente en un lago, como cañón erosionado, como papel en ácido, como el micelio en mi cuerpo, como las lágrimas sobre el fuego de la hoguera, como mi memoria o como mis ideas: me plazco en deshacerme, me dejo en el adiós, me deshago en el cosmos, me olvido en benzodiacepinas, me lluevo sobre cloro.   Qué bien duele, que mal culpa, descomponerme en la otredad del universo, momento sagrado, disociación que me conecta con una realidad más grande que mi entendimiento...  Me dejo inexistir lentamente mientras dejo de sentir, y que bien lo malo y que mal lo bueno, ojalá no despertar de esta sensación.

Extracto cero - ¿Prologo?

Una canción familiar envolvía el ambiente con su impredecible compás cuando contemplé por primera vez el vuelo de la sangre, danzante en el aire, como el niño que visualiza por primera vez un arcoíris, recobrando la inocencia o perdiéndola de algún modo, de alguna manera creía que él era inmortal, pero todo lo que sangra puede morir. Entonces lo recordé, recordé por qué me encontraba ahí, bailando también en el aire de una caída inmediata, toda mi vida bajo la sombra de otro ser, angustiado, desorientado, pero ahí estaba él, bailando conmigo su sangre, e ileso yo, nunca había imaginado un final tan hermoso, salpicó toda ella mi piel, casi compartiendo el ritmo con aquel famoso jazz sobre volar hacia la luna y la recibí como una primera comunión. Entonces todo volvió a su ser, él estaba ahí así que no podía haber muerto, convendría haberme librado de él muriendo yo, o eso pensé durante toda mi vida, pero contra todo pronóstico, ambos permanecíamos con vida. Apoyado ...

Extracto treinta y tres - Esos barrios

Donde están esos barrios... Que ya ando cansado de tanta composición y "colorea tu propia vida" de las redes y de las mentes en tren solo de ida. Que me impostan lo que no importa y me quedo mirando, reacciones de falsas y emociones para atarte a toda cosa. Donde está ese barrio del que ningún país se hace eco, no valla a ser que el bolsillo se quede tan seco de quien allí no vive y que de nada así se escribe o hace a ello hueco, que para una vez conciencia adquirida, si no resulta divertida, la música se divide entre percusión y o decibelio. Donde están esos barrios con pintadas de queja con sangre reseca, con sonrisas de niños, con corazones entre históricas rejas, maldito todo aquel que me roba el alma directa hacia la maleta, pues si salgo de mi jaula no es para contar discotecas. Que no me importa tu música, tu moda, tus privilegiadas rarezas, me importa la gente de calle que para ellos poeta, no es un adorno perfecto sino un futuro en probeta. Donde están esos barrios d...