Quizás es por mi fijación con las cicatrices de los lugares, o quizás es por la fijación de mis cicatrices por conducirme hacia ellos
Un foráneo me lo refirió, señalando una foto de una gasolinera desvencijada que hay en un pub, el mismo que me llevó por los guetos, a zonas militarizadas o aquel bunker enorme de la antigua frontera con Alemania.
Un amigo, me infirió lo mismo, mostrándome la foto de un túnel derruido que yo mismo hice.
Otra conocida me enseñó explícitamente los lugares de Kiev donde todo sigue en ruinas después de la segunda guerra, pienso ir.
Vestigios los hay en Poznan pero también en casa, y no es necesario ir a un campo minado a presenciar los colores de la naturaleza tomando los bastiones.
Hay quien me ha señalado mientras fotografiaba a antiaéreos en otro país.
Un cliente me enseñó un centro de hípica destruido en mi propia ciudad que no conocía en su máximo esplendor de ruina decadente.
De hecho, solo hay un lugar que lo supere en mi lista de 'paradas obligadas' cuando enseño mi localidad a alguien y éste último ha sido tomado por el agua y es poco accesible.
Mi propio padre me enseñó algunas ruinas en su ciudad natal y los sótanos de varias casas de la guerra civil.
Cicatrices en el tiempo, cicatrices en la piel, cicatrices el alma... Creo que cuando la gente me mira no ve esas cicatrices, sino que adivinan por ciencia infusa, que me apasionan.
Todo el mundo se acuerda de mí cuando ve una foto de un lugar hecho mierda por las hostias que pega el dolor y la marca que deja el tiempo.
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