Lo que no me enseñó nadie en edad de sueños:
Que el trauma te acompaña al trabajo (que deberías tener), a ese curro que decías que le cambiarias a tus padres por la escuela y a esa cama que te daba miedo y hoy sigue dándotelo por otros motivos.
De lo que no advertían titulares o libros de texto:
Que por fin podías beber alcohol pero las pastillas te sientan mal si lo haces.
Lo que no vi en películas de princesas, western o algo entre ambos puntos:
Que enamorarte, tu hogar, lo que conoces: es un estado mental.
Lo que nadie se permitía siquiera pensar:
Que cuando creces no es que deje de ser divertido, es que nunca lo fue y no te estabas dando cuenta.
Sobre mis padres, de ellos no salió un:
La familia puede ser una hija de puta no le debes nada.
De lo que de hecho me privaron saber:
Que podía simplemente ser, a nivel sexual, de género, de sentirme lluvioso y contarlo.
Aquello que habría sido tan esclarecedor como preciso:
Que salir de mi cárcel con frontera, de la mano de quien si la merece, me cambiaría la vida para siempre.
Comentarios
Publicar un comentario