Los llamados "oveja negra" de la familia, somos en realidad buscadores de caminos de liberación para el árbol genealógico. Aquellos miembros que deciden no adaptarse, ni a normas ni a tradiciones del "sistema Familiar", porque sí, hay jerarquía muy chunga en el sistema familiar.
Buscando desde pequeños revolucionar las creencias en contra de lo establecido por las tradiciones y valores de la familia, criticados por ello, jugados y finalmente en algunos casos: rechazados.
'Oveja negra' no es más que un apelativo para los que liberamos al árbol, frustrado por generaciones, los que, a través de rebeldía casi no electa, reparamos y desintoxicamos de incontables deseos reprimidos hasta las raíces del constructo, lo cual abarca sueños, talentos, libertades personales...
Todo ello es catalizado a través de la oveja negra, intentando realizarse. Todo esto acaba con el discurso castrantemente tóxico del sistema en el que te criaste.
De nuestra tarea difícil y conflictiva ninguno habla, no existe un manual para gestionar algo así porque somos seres sociales y la familia está idealizada.
Es por eso que hay que cuidar nuestra rareza sin caer en individualismos malsanos, como una flor que pretendes mantener con vida en un desierto.
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