Somos la prole bastarda de la vida, sin cuna ni volver. Cada latido tampoco deseado que le cae a nuestro pecho al alba. Cada bocanada de sometido aire que se cuela en nuestro tórax en vigilia. Me refiero a quienes rara vez se escucha con oídos interesados, o para quienes pese a ello, no hay mullidas palabras que sean eficaces para hablar el mismo idioma. Cada risa enlatada, cada dedo expiatorio del reflejo de la cultura en manos de supuestos coexistentes. Alimento para falso ego, el cual se jacta de huir del enjambre que a cada parpadeo en REM sus lágrimas revelan que es el enjambre quien huye. Pretendida libertad en la dolencia, pretendida también la vida el ella. Que a veces se nos escabulle el cuchillo, el pastillero, el salto al vacío, y no sabemos quién es el egoísta si fallamos pero tampoco es como si importase. Hablo de un "nosotros" pero ni entre nosotros existen puentes, ya que lo único que tenemos en común es esa disonancia, la misma que nos susurra -No tienes nada ...